El hígado metaboliza buena parte de lo que se absorbe en el intestino antes de que alcance la circulación general. Las vías sublingual y nasal lo evitan; tragar, no. Evitarlo ayuda, pero no resuelve la barrera epitelial, que es el otro obstáculo.
Explica por qué tragarse un péptido casi siempre lo desperdicia: pasa por el intestino y el hígado antes de llegar a circulación, y ahí se degrada la mayor parte. Es el motivo por el que existen las vías sublingual y nasal.